El rugby juvenil y sus valores

El rugby juvenil y sus valores

Fernando Saidon, árbitro oficial de la URBA, escribió una columna en la que expone las vicisitudes que le toca atravesar en las distintas canchas porteñas. Un punto de vista interesante.

Por: Fernando Saidon

Como saben soy árbitro oficial, he pasado por muchos estados, muchas situaciones agradables y otras bastante decepcionantes.

Claro que transmitir valores dentro de una cancha de rugby no es un tema sencillo, pero esa es la tarea que me propongo cada domingo y en algunos casos las puedo concretar.

Por ello voy a contar lo que me ocurrió en clubes diferentes, casos muy positivos y uno lamentablemente negativo.
Comienzo por CUBA, el domingo pasado fui a arbitrar un partido de M15, como siempre digo los detalles marcan la diferencia y no me refiero al juego sino al trato.

Todo se inició con anterioridad al partido pues ese fin de semana no tenía mi auto, por ende le comenté al manager del club y rápidamente me ofreció un lugar en el auto de un padre de otra división, me llevaron, luego en el vestuario estuve charlando con un socio ex entrenador de infantiles sobre los valores del rugby, salí a la cancha, y sentí un gran respeto de todos lados, padres, entrenadores, público en general y lo más importante los chicos. Después un tercer tiempo muy cordial y respetuoso junto al rival de turno, Italiano.

Luego el regreso, el tren no funcionaba, pero esas situaciones positivas siguieron en ese instante, el ex entrenador de infantiles me vio y me acercó a destino, algo poco usual en estos tiempos. No es casualidad, es un concepto, es el espíritu reflejado en acciones.

Como digo siempre el arbitraje sirve para concientizar, educar, formar mejores personas, no solo impartir justicia y saber el reglamento. Quiero reflejar otro acto positivo que me sucedió con anterioridad, fue en Liceo Militar, mi sorpresa fue muy grata por el trato, el respeto, cordialidad, caballerosidad y silencio.

Detalles que hacen grande nuestro tan querido deporte, y en Liceo se respiraba solo eso. Como pequeña anécdota les cuento que en el entretiempo un entrenador del club nombrado me pidió permiso para hacerme algunas preguntas y la idea era saber cuándo fallaban los chicos para no cometer tantos penales, no vino a reclamar como tantos otros, solo a aprender, simplemente a mejorar, muy digno. Y en el tercer tiempo no fue un entrenador sino cuatro y el manager quienes me respetaron cada minuto.

Paso a la anécdota negativa, siento que todas las cosas positivas e interesantes que me sucedieron los últimos domingos se empañan con la triste situación que viví en Delta en marzo.

Transcurría la etapa de amistosos, fui designado a ese club para arbitrar algunos partidos de juveniles junto a otros referees, pero ya en la entrada me dijeron que ya habían llegado otros árbitros y que no debía pasar, insistí y seguí, acto seguido el manager dijo no saber nada de la situación y por último y para el triste remate de la historia, me topé con el entrenador, quien mientras les gritaba a sus jugadores, me decía de mala manera para que había ido, que me vaya y que era un presupuesto muy grande pagar tantos árbitros ( tenemos un viático no honorarios altos), y que podía fundir su club. Claro todo eso me hizo sentir muy mal, me hizo dudar si continuar realmente, reflexionar sobre los valores, pero ese día fui a Regatas, hablé con un entrenador que conozco y me invitó a dirigir, lo hice por amor al rugby y digo: si hay que seguir, sólo son barreras que hay que pasar, le hacen mal al rugby pero debemos ser fuertes, de hecho la foto de esta nota la saqué en Cuba, ¿los de Delta la habrán leído alguna vez?

Gracias CUBA, Liceo Militar y Regatas, le hacen muy bien al rugby,
¡Abrazo de try!

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