Catedral de la exclusión

Catedral de la exclusión

La carta que los vecinos de San Isidro hicieron circular en rechazo al CASI como sede para el Super Rugby es un golpe al espíritu de un deporte que tiene la inclusión como valor primordial.

La semana pasada, la Comisión Directiva del CASI publicó un comunicado en el que anunciaba un acuerdo con la UAR para ser la sede en la Argentina de la franquicia que jugará el torneo del hemisferio sur. Para ello, debía afrontar una serie de modificaciones en su estructura que correrían por cuenta de la unión: mejoras en los vestuarios, gimnasios, cancha sintética, iluminación, entre otras cuestiones.

Sin embargo, muchos socios pusieron el grito en el cielo y se manifestaron en contra de la llegada del Super Rugby al club. El lema “el CASI no se vende” fue el caballito de batalla a través de la redes sociales y existieron cruces de opiniones entre el histórico Palomo Etchegaray y Agustín Figuerola, ex Academia actualmente en Francia.

Pero más allá de la opinión de los socios que no coinciden con la Comisión Directiva, la otra pata que colaboró para que la UAR desistiera del CASI fue la postura que adoptaron los vecinos del barrio donde se encuentra la sede principal del Atlético.

A pesar que los dirigentes del club aseguraron haber conversado con el Intendente Gustavo Posse y otras autoridades municipales en pos de no generar un impacto significativo en el vecindario, los vecinos hicieron circular una carta que marca un claro retroceso en la aproximación del rugby a la gente que no es del ambiente.

parrafo1

El primer error radica en el calendario. La franquicia tiene siete partidos programados para la etapa regular que, por una cuestión lógica de viaje, descanso y logística de los equipos, no puede ser fin de semana por medio sino que serán espaciados. Habrá dos en marzo (18 y 25), uno en abril (29), uno en mayo (13) y tres consecutivos (1, 8 y 15) en julio.

parrafo2

Más que los torneos internos a los que asisten los socios y play offs o Seven de la URBA, el CASI no suele organizar eventos deportivos, festivales o recitales de alta convocatoria que generen el mismo impacto -ni siquiera a escala- que, por ejemplo, los Rolling Stones en un River con capacidad para más de 60 mil espectadores. La utilidad de las tribunas hubiera dependido pura y exclusivamente del propio club y de sus socios.

parrafo3

La llegada de un torneo como el Super Rugby no es motivo suficiente para considerar que el barrio se hubiera transformado en un sitio inseguro y, en consecuencia, que sus propiedades se hubieran devaluado. Históricamente, el público que asiste a eventos de este deporte puede convivir en paz tanto dentro del estadio como en sus inmediaciones, sin distinción de camisetas, y su comportamiento es destacado y generalmente ejemplar.

parrafo4

El compacto de toda una carta en un único párrafo. Los vecinos que escribieron las líneas, en definitiva, no quieren que los de afuera, los que no pertenecen al lugar, lleguen con sus autos, estacionen, coman y ensucien. San Isidro, el barrio donde conviven dos gigantes de la Argentina, cuna de Pumas y conocido como “la capital del rugby”, le cerró las puertas al rugby.

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