Tan cerca, tan humanos

Tan cerca, tan humanos

Los Pumas descubrieron falencias en el mejor equipo del planeta y Sebastián Perasso analiza cómo los All Blacks supieron resolver los problemas que generaron unos argentinos que ya no ven a los de negro como un imposible.

Por Sebastián Perasso

En el mítico estadio de Wembley, los Pumas hicieron su debut mundialista con una ajustada derrota por 26 a 16 frente los All Blacks.

Casi 90 mil espectadores pudieron presenciar una enorme actuación del equipo argentino, que redondeó una primera etapa casi perfecta. Defendió su ingoal con gran determinación y enhebró interesantes movimientos ofensivos que pusieron en aprietos a la defensa rival, uno de los cuales culminó en try.

El actual campeón mundial se vio sorprendido por la jerarquía que mostraron los Pumas en los primeros 40 minutos y se fue al descanso en un contexto inusual: perdiendo por un punto frente al elenco argentino.

En la segunda etapa, los All Blacks tomaron la iniciativa desde el comienzo, impusieron condiciones al rival y fueron construyendo una victoria ajustada pero merecida.

Los relevos del equipo neozelandés marcaron una diferencia en un momento de quiebre del partido, cuando los Pumas, de tanto aguantar el acoso rival, sintieron finalmente el desgaste.

Los que entraron a la cancha con la camiseta negra describen de manera cabal la jerarquía del plantel campeón del mundo. Jugadores como Sonny Bill Williams, Sam Cane o el hooker Mealamu son de clase mundial y demostraron su valía cuando estuvieron dentro de la cancha.

La actuación de los Pumas fue descomunal. No es habitual ver a los All Blacks tan humanos y vulnerables como sucedió en Wembley. En ese sentido, el equipo argentino tiene un mérito enorme: hizo de un equipo perfecto, posiblemente uno de los mejores de la historia de nuestro deporte, un conjunto con fortalezas y debilidades como cualquier otro.

Un dato para remarcar es el crecimiento del elenco argentino frente a los hombres de negro en los duelos individuales. La disputa uno versus uno fue tan pareja que prácticamente no se sacaron ventajas.

Tanta competencia de calidad, como es el Rugby Championship, les ha hecho perder a los Pumas su histórico complejo de inferioridad frente a los All Blacks. Todavía no han podido ganarles, pero ya no temen una abultada goleada, ni tampoco se contentan con derrotas dignas.

Los Pumas son puro convencimiento. Están seguros de su potencial y quieren dejar una huella profunda en esta Copa del Mundo. La actuación es reconfortante pero, para las aspiraciones del equipo argentino, el torneo recién comienza.

Foto UAR

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