Jogo bonito… argentino

Jogo bonito… argentino

Alejandro Marolla es un ejemplo más de los argentinos que dan cátedra en el exterior. De su mano el jogo bonito de Brasil cambió la redonda por la ovalada en Belo Hori

Aunque
se define como “un pibe de Lavallol”, nació en Filadelfia, EE.UU, y es
hijo de un futbolista (Serafín Marolla). Sus primeros acercamientos a
la pelota ovalada fueron cuando cursaba el secundario en el colegio Bartolomé Mitre
de Tempreley. Ahí tenían educación física en Pucará volcada
en su totalidad al rugby y hockey. Desde ese entonces nunca más pudo desligarse
de este deporte. Cuando decidió quedarse a vivir en Brasil por un amor,
se dio cuenta que decir rugby era algo de otro planeta. Hoy le cuenta a Rugby
Fun cómo es su historia en un país netamente futbolero.
¿Por
qué motivos te fuiste a vivir a Brasil? ¿Cómo y cuando
fue?
Me
enamoré de una belorizontina en Salvador, unos días después
del carnaval de 1999. Fue amor a primera vista.
¿Cómo se
te ocurrió averiguar de rugby allá?
Hace 6 años,
por lo menos aquí en Belo Horizonte, nadie sabía ni que existía
la palabra rugby. Pero siempre hay unos locos enamorados por este deporte, y
un compañero de trabajo en una escuela de idiomas era uno de esos. Estadounidense,
un muy buen centro. Una pena que cuando yo entré al club, él se
volvió a EE.UU.
¿Cómo llegaste a Belo Horizonte
Rugby? ¿Cuánta gente había cuando arrancaste? ¿Y
ahora?  
Cuando llegué, hace 5 años y medio (el club
cumple 6 ahora en octubre), éramos unos 25 tipos, de los cuales tres eran
argentinos (Santiago Simón, Jorge Imparato, Juan Carey), dos franceses,
dos italianos y un chileno. Éramos un bando de locos, jugábamos
al rugby y nada más.

¿Cómo es que lograste desempeñarte
como coach?
Esto es algo que le debo al “Negro” Mario, ex-jugador del
San Albano si no me equivoco, que nos hacía estudiar las leyes del juego,
de arriba a bajo, en el Bartolomé Mitre de Temperley y que nos inculcó el
espíritu del rugby a raja tabla (entrenábamos en Pucará).
No me voy a olvidar más cuando nos contó 300 abdominales porque
nos peleamos con un compañero (risas). Acá comenzó por un
proyecto; varios queríamos formar un club (no sólo un equipo),
y creamos la Comisión de Desarrollo (Comissão de Desenvolvimento).
El objetivo era llevar el deportea las escuelas para crear una cultura de rugby.
Pero se nos presentaron muchas barreras culturales y mucho desconocimiento del
deporte. Junto con ese proyecto nació el equipo femenino y nos dijimos,
si funcionó con las chicas, por qué no hacerlo con los juveniles.
El entonces presidente del club, Igor Konovaloff, decidió que yo era el
más indicado para el trabajo. Y yo no tenía otra cosa que aprender
a medida que enseñaba. Jorge (de SITAS) y Juan (de Duendes), me dieron
una mano, y me soportaron un montón. Así nació el pseudo
coach que soy. También soy árbitro Nivel 1. Por ahora soy el único árbitro
con título IRB del club, pero queremos mejorar eso.
¿A
que aspirás con el rugby en ese país?
¡¿Yo?!
El BHR es mi familia acá, el rugby me dio mucho más de lo que yo
le podré dar en todo lo que me resta de vida. Si no fuera por el BHR,
no se si tendría muchas amistades en Brasil. El rugby me abrió las
puertas del país. Yo quiero divertirme, mejorar y enseñarle a estos
chicos que el espíritu no se muere con el profesionalismo, que si dentro
de la cancha no nos divertimos, nada tiene sentido. Yo soy muy villeguista en
la visión que tengo del rugby. Todo lo que dice el Veco, para mi es algo
mágico.
¿Cuentan con apoyo de entidades o uniones?
El
apoyo es muy ralo, hay algunas empresas que nos dan una mano. Cemig nos ayuda
mucho hace unos años con los uniformes por ejemplo, CEU también,
Azul líneas aéreas brasileñas este año nos ayudó para
viajar al sur de Brasil. Y Flash cerró una pequeña sociedad con
nosotros. Creemos que de a poco vamos a hacerlos ganar mercado en el rugby brasileño.

¿Pensaste
en armar encuentros con equipos de otros países para fomentar más
el deporte allá?
Ya jugamos una vez con un equipo de París,
Le PUB´s. Era como un sindicato de publicitarios; fue un partido inolvidable.
Aprendimos mucho con ellos, pero tuvimos que viajar a Río de Janeiro (nos
invitó un amigazo, el Tucumano, el alma del Río Rugby). El problema
es que la mayoría quiere playa, sol y garotas. Nosotros sólo tenemos
montañas, y las mujeres más lindas de Brasil, ¡ah! y uno
de los mejores terceros tiempos, sino el mejor. Pero es difícil que vengan
acá teniendo mucho más nivel en Sao Paulo. Ahora estamos organizando
una gira por Buenos Aires para el finales de 2010. Es como dice el Dr. Michalik,
un amigazo que entrena a los chicos conmigo,”Tenemos que ser Pumas, nosotros
vamos atrás de nuestro desarrollo”.
¿Cuáles son
los valores que enseñás para que los chicos se vuelquen al rugby
y no lo cambien por el fútbol, que tiene tanta importancia en Brasil?
Lo
primero que hago es ponerles las cosas claras: le presento al rugby y sus valores.
Les explico que sin respeto, se puede pasar la guinda, correr con ella, patearla,
tacklear, pero difícilmente consigan jugar al rugby. Si les gusta la idea
siguen, sino no vuelven más. Yo tengo claro que si todos viesen el rugby
con mis ojos no existirían otros deportes. Pero a los que les gusta la
idea se enamoran. La cultura del fútbol es un pequeño problema,
pero la mayoría de los que llegan al rugby es porque no la tienen muy
clara con el fútbol (risas), o porque conocieron el rugby en algún
intercambio cultural. Ahora está comenzando a pasar lo contrario, muchos
aprovechan el intercambio para ir a aprender rugby. Igualmente yo no lo puedo
negar, soy de Temperley a muerte.
¿Que tipo de ayuda necesitan y cómo se pueden comunicar
con ustedes?
Toda la ayuda vale. Creo que estamos precisando más
que nada jugar. Quisimos mandar a Jorge a esos cursos que propone la URBA en
Sudáfrica, pero el Súper 8 nos salió muy caro. Eso es algo
que precisamos, desenvolver el coaching, para seguir creciendo. Estamos ganando
un nivel cada vez mayor; estamos cerca del nivel de Sao Paulo gracias a Dios.
Nos falta volumen de juego creo. Nuestra página es www.bhrugby.com.br   y
pueden contactarnos a la dirección   diretoria@bhrugby.com.br .
¿Qué sueño
te gustaría cumplir con el rugby en Brasil?
Me
opero el ligamento cruzado anterior ahora el 14 de Octubre. Nos falta bastante,
pero salir campeones del Súper 8 es un pequeño sueño que
tengo. Ya me tocó ser campeón de la segunda división en
Salvador da Bahía, siendo el capitán del equipo. Fue nuestro primer
ascenso y un sueño cumplido. Pero mi gran sueño es tener un club
de verdad, con unas cuantas canchas de rugby, un quincho lindo, una piscina enorme
y mis futuros hijos corriendo con una guinda número 3. Igual te digo
que con estar entre amigos ya me sobra.
 

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