Cuatro Semanas para Flavell

Troy Flavell, el bad boy neocelandés que le rompió la nariz a Richard Hill en el partido entre NZ Barbarians y los campeones del mundo en Twickenham el 20 de diciembre, recibió una sanción de cuatro semanas. La audiencia disciplinaria tuvo lugar en Inglaterra y fue impuesta por un comité formado por miembros de la Rugby Football Union.

Después de muchas idas y vueltas, y de aplazar
el asunto por el cambio de año, finalmente se resolvió el
futuro inmediato de Flavell. La suspensión correrá desde
el 1 de marzo hasta el día 28 de ese mes.

Aunque aún el asunto no está completamente cerrado porque el polifuncional
forward kiwi tiene 48 horas para apelar la decisión. Sin embargo,
debido a los turbulentos antecedentes que tiene, son escasas las posibilidades
de una reducción de la pena.

Flavell fue visto por toda Inglaterra y capturado por la televisión
cuando, al revolear un brazo intencionalmente, le rompió la naríz
al entonces capitán de la Rosa.

Además, en otros pasajes del partido ya había puesto de
manifiesto su áspero carácter agrediendo a otros jugadores
británicos. Nada que hacer ni decir. Lo agarraron infraganti.

Chapa y pintura para Hill.

Troy tendrá vacaciones obligadas y podrá pensar
dónde pasar sus próximos años. Pese a su falta de disciplina,
el robusto segunda línea tiene comprada la simpatía del nuevo
coach de los All Blacks Graham Henry. Sin duda es un poderoso aliado para poder
volver a jugar en el Super 12, de donde fue expulsado el año pasado por
pisarle la cabeza a Greg Smith, hooker de los Chiefs.

Flavel: pura potencia con la camiseta de North Harbour.

El entrenador lo quiere de su lado. Piensa que puede
explotar toda la agresividad de Flavell y canalizarla en una dirección
provechosa. Sin duda puede mover influencias suficientes como para hacerle un lugar en algún
equipo neocelandés para jugar el torneo provincial top y así ser elegible para los All Blacks.
El único problema del asunto es que, con la suspensión,
el forward se perdería cuatro fechas del Super 12.

Troy deberá tomar una determinación respecto de su futuro.
Ya es conocido que rechazó un jugoso contrato del rugby japonés
con el club Toyota. ¿Estaría pensando en Nueva Zelanda?

Desde su debut con la camiseta negra en el 2000, sólo pudo jugar
en 15 oportunidades. Entre las lesiones y su mal genio se las ingenió
para pasar la mayoría del tiempo fuera de acción. Pero esta
sería una buena oportunidad para redimirse. Con 27 años aún
tiene cuerda para rato. Además, talento no le falta.

 

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Lian Holden
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